Sin despreciar el poder ofensivo de Uruguay, el mundo alaba su defensa. Un solitario gol recibido en cuatro partidos es argumento más que suficiente para aplaudir al capitán Diego Godín y compañía. «Lo llevan en los genes», destacó Deschamps.
El ‘faraón’ Godín es el patrón de la defensa y junto a José María Giménez, compañero del Atlético Madrid, forman un dúo de centrales que es la envidia de esta Copa y una de sus misiones será controlar a la estrella Antoine Griezmann, también colchonero.
«Para ellos es una ventaja porque le conocen bien, pero Antoine también sabe cómo hacerles daño», relativizó Deschamps.
Por los costados, Martín Cáceres y el joven Diego Laxalt encajaron a la perfección en el último partido.
«Aceptamos que dependemos mucho de nuestra fuerza defensiva (…) por eso no vamos a renunciar (a insistir) en lo que creemos que somos fuertes», destacó el DT celeste.
Pese a alabar el juego de los Bleus, Tabárez se aferró a la esperanza: «Sería maravilloso, no por el sólo hecho de llegar tan lejos (…) sino por derrotar a un gran equipo».