*Increíble; desbarataron lo que bien se instauró en el primer semestre y hoy están pagando las consecuencias, con jugadores sin mucho fundamento técnico. Es último en la tabla. /Foto archivo Unión Mag.
REDACCIÓN
Unión Magdalena tiene muy decepcionada a su hinchada; debido al último lugar que en los actuales momentos ocupa en la tabla de posiciones del Torneo Betplay II de 2026.
Un solo punto de nueve posible tiene al equipo de Carlos Silva en boca de muchos; contrastando con lo que hace uno meses mostró, cuando incluso tuvo la oportunidad de llegar a la instancia final; a no ser por dos reveses que se dio de manera sorpresiva y que dejó a más de uno con mucha desazón.
Salir de Andrés Carreño, goleador en el Apertura con 14 dianas (ahora en Águilas Doradas) fue quizás el error más grande que cometieron los bananeros, ya que sus inmediatos reemplazos Juan Farías y el retorno de Rugery Blanco no logran llenar las expectativas de los aficionados.
Este lunes, el cuadro magdalenense tuvo su segunda caída en el certamen de la B, al perder 0-1 ante Tigres de Bogotá, encuentro que ha desatado innumerables reacciones negativas en un sector del periodismo y en aficionados que han ‘disparado con todo’ desde las redes sociales.
El autogol del paraguayo Rodrigo del Valle (zaguero recién contratado) pegó muy fuerte no sólo en la estructura samaria, sino en los miles de simpatizantes, que empezaron a pedir a gritos la dupla Fredy Molina y Jesús Peñalosa en una zaga conformada por 4 hombres en el fondo.
Y es que los errores estructurales han estado a la orden del día en el diseño Unión Magdalena II semestre. Con mucho escepticismo también se espera el debut del argentino Valentín Escalante, centrocampista que viene de la reserva de San Lorenzo de Almagro.
Según manifestó Eduardo Dávila hace algunos días: “Carlos Silva es el responsable del actuar de la gran mayoría de jugadores que hacen parte de la plantilla del segundo periodo, incluyendo la recién incorporación del volante gaucho”.
El panorama es poco halagador porque al Unión no se le ve pie ni cabeza, sin embargo, también es cierto que, por la condición voluble del fútbol colombiano, esta situación podría revertirse en las próximas semanas. Como quien dice: ‘amanecerá y veremos’.
