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Junior, con etiqueta de estelar

Por
Jhon
Fontalvo
Zabaraín

Bien dice Julio Comesaña, entrenador de Junior, que “hay que ir paso a paso, sin visos de triunfalismo”. Es una diáfana y mesurada respuesta a los anhelos cumplidos por la familia Char, que sin duda invirtieron pensando en la alegría de la afición, y también en seguir potenciando sus arcas, algo que resulta valedero cuando se mira el fútbol con el respeto como se dio en el 2017.

Y es que para nadie es un misterio que el equipo barranquillero fue armado para lograr no sólo una figuración nacional, sino internacional.

El retorno de ‘Teo’ Gutiérrez, la vinculación de Jimmy Chará y el aflore de talentos como Leonardo Pico, Víctor Cantillo y Luis Díaz entre otros, hacen que esa llama de título cada día se sienta más fuerte.

Atrás quedaron las ‘sacadas de piedra’, con los goles malogrados por Edison Tolosa; las llamadas de atención por actos de indisciplina que se hicieron célebres en el 2016 y ni que hablar del vacío que sentía el jugador cuando en muchos partidos miraba a su alrededor y no veía el público que amerita un escenario histórico como el ‘Roberto Meléndez’.

Hoy, el panorama es distinto, aunque el fanático de criterio no se obnubila, éste quiere a como dé lugar ese sello de internacional, que desde 1994 no se intenta con la mayor seriedad (Semifinal de Copa Libertadores).

Una nómina de más de mil millones de pesos mensuales, con el bagaje de varios con estirpe internacional y una directiva que parece estar caminando a la par de los mismos movimientos que ejecuta el equipo, sin duda obliga a ver a Junior bajo una mejor perspectiva.

LAS ‘CANAS’ DE JULIO

Un aspecto que ha llamado la atención en el accionar del plantel costeño es la forma como su timonel ha demarcado el desarrollo de las competencias sin ‘vender humo’, ni mucho menos asumiendo posturas dictatoriales, que por tradición resultan ser condenatorias a la hora de aspirar a cosas grandes.

El presente de Julio está lleno de esa madurez que incluso salta a relucir hasta en las conferencias de prensa, donde por momentos demuestra carácter en sus respuestas, como queriéndole decir a la opinión pública que la clave para lograr el éxito está en no creerse el más fuerte. Sí, y es que el colombo-uruguayo le hace apología a David y no a ese Goliat que muchas veces ha terminado por apoderarse de los camerinos y luego trasladarse a las canchas, reseñándose con actitudes de desdén que al final terminan partiendo la armonía y el objetivo que tiene el plantel.

En la actualidad, muchos de esos que miraron con escepticismo el arribo por séptima ocasión de Comesaña a Junior, adulan el manejo que ha sabido proporcionarle a la nómina.

El técnico de Junior que hoy goza de buena salud, después de habérsele practicado un cateterismo, ha logrado acomodar en una mejor posición a Chará, quien en anteriores planteles oficiaba más como volante; ha logrado esa empatía con ‘Teo’ refrendando más ese talento y haciéndole olvidar esos turbios momentos que vivenció en anteriores clubes, y ni que hablar de ‘venderle’ a cada jugador la idea de que son sólo una pieza en ese ajedrez en el que se busca la victoria; y lo mejor, una corriente de positivismo que se plasma en cada espectador sobre todo cuando éste en demasía se decide en acompañar a la divisa por los estadios de Colombia.

Como quien dice: ‘algo tiene el agua, cuando la bendicen’; de ahí que ante las alicaídas que ha sufrido en ocasiones ‘El Tiburón’, siempre se piense en un histórico como Julio para intentar sacarlo a flote.

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