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Ricardo Márquez: los goles que hasta hoy ignora el Unión

* Fue el máximo anotador del Unión Sub-20 en el año 2017. Su potencia y osadía en el área rival le dieron para convertir 17 dianas. El samario espera el sí en el onceno inicial del técnico Harold Rivera. /Foto Alfonso Lara.

Hace parte de los últimos diamantes que tiene el fútbol del Magdalena y que aún no se han dignado a pulir, amparado en el tradicionalismo y el miedo escénico que a veces salta a la luz pública cuando se trata de darle la oportunidad a un jugador joven en un club profesional.

Ricardo Márquez en acción con el Unión Magdalena Sub-20.

Hoy que el ayuno de gol aparece en el Unión Magdalena, es relevante romper paradigmas, cimentando el acto con la notable referencia que existe en el delantero samario Ricardo Márquez González; un joven de 20 años de edad que no tiene la etiqueta de Falcao, ni mucho menos el presente de Wilson Morelos; pero sí las condiciones y el arraigo para ganarse un puesto en el once bananero.

Fue el máximo anotador del Unión Sub-20 en el año 2017. Su potencia y osadía en el área rival le dieron para convertir 17 dianas, que en su momento cautivaron a Nilton Bernal, hoy entrenador del Valledupar FC; sin embargo el estratega bogotano no tuvo la valentía de jugársela con él, violando aquellos principios básicos del fútbol que invitan a deducir que cuando no se puede obtener títulos, por lo menos hay que dejar el ‘buen sabor de boca’ de haber lanzado a la palestra nacional a ‘x’ jugador con condiciones y tesón.

BIEN REFERENCIADO

 Oír hablar a Márquez refleja sobriedad y mucho tacto; su paso fugaz por Millonarios hace tres años sirvió para ambientarse en el mundo del fútbol profesional, cuando actuando en reservas marcaba notable diferencia, y como premio a sus buenos oficios éste era enviado a entrenar y hacer fútbol con el equipo profesional, dejando significativos comentarios en jugadores emblemáticos como el panameño Román Torres. “No hay duda que cada paso que he tenido en mi carrera lo he vivido a plenitud, siempre tratando de generar una buena impresión no sólo en lo deportivo, sino en lo humano. Vivir la experiencia de enfrentar en prácticas a futbolistas ya con cierto bagaje eso te marca”, expresó Ricardo Márquez.

RECUERDO INCÓMODO

 Pero todo no fue ‘color de rosas’ en Millonarios ya que a ese olfato goleador y mística para moverse en el área rival, le apareció la postura poco ortodoxa del entrenador Jorge ‘Chamo’ Serna, en su momento coordinador de las divisiones menores, que ‘muy tieso y muy majo’ intento hacerle creer al futbolista samario que por su estatura (1.87) era más viable tenerlo como defensor central, que como delantero, hecho que desmotivó al hijo del barrio El Pando y al final lo llevó a renunciar de la escuadra albiazul.

“Con relación a jugar en otra posición distinta, creo que lo bueno es aprovechar los dones que Dios le dio a uno sin forzar lo que yo llamo su esencia. Respeto mucho el proceder de cada uno de los entrenadores, pero siempre me he sentido mejor como atacante, gracias a Dios hasta el momento me he sentido bien en el Unión, club que ha respetado mi condición”, esbozó Márquez.

La unión familiar ha sido fundamental en Ricardo Márquez. Lo acompaña su madre Luz, su padre Ramón y su hermana Victoria. /Facebook

BUENOS CIMIENTOS

El corto pero sustancioso bagaje futbolísticos de Ricardo Márquez está fortalecido por ese acompañamiento que a través de los años le han dado sus padres: Ramón Márquez y Luz Marina González, quienes no sólo lo adulan en las notables gestas, sino lo invitan a asumir cada acto con la suficiente responsabilidad, esa misma que instaura en la espera de una titular, que el mismo sabe va a llegar en el momento apropiado. “Los tiempos de Dios son perfectos, creo que el apoyo de mis padres ha sido fundamental para mi desarrollo como deportista. Así mismo asumo cada consejo del profe Harold Rivera con mucha humildad, pensando siempre que él de arriba tiene grandes cosas para mí”, acotó el jugador magdalenense.

 TRABAJA POR LAS METAS

Pese a que se visiona ascendiendo y jugando en primera división con el Unión Magdalena, Ricardo Márquez tiene claro que para llegar a esos sitiales de privilegio tiene que dar el máximo y sobre todo ser contundente en la mínima oportunidad que le otorgue la vida.

Dos lesiones, siendo la última una fractura en el tercer metatarsiano le han dado madurez para ver las cosas de una manera distinta, dándole mayor crédito al trabajo diario y al aprovechamiento de cada consejo que le dé el cuerpo técnico bananero. “En esto del fútbol se aprende todos los días, hasta en los momentos difíciles como las lesiones te dan para que reflexiones y para que tomes cada recorrido con fe. Hoy yo espero esa gran oportunidad, pero también tengo que reconocer que adelante tengo a Erwin Carrillo y Daiver Vega, jugadores que tienen lo suyo y que también merecen mi admiración”.

 

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