Home La Cronica Desde La Lola a París, el exitoso viaje del zonero Víctor Cantillo

Desde La Lola a París, el exitoso viaje del zonero Víctor Cantillo

por Tayrona Sports

Rodeada de fincas bananeras y a escasos 20 minutos del corregimiento de Río Frío, se encuentra la popular cancha de La lola, lugar que siempre estará en la memoria del volante Víctor Danilo Cantillo, allí tuvo sus inicios como deportista cuando apenas superaba los 7 años de edad.

Para esas épocas, su familia vivía en la vereda La Josefina, y su papá, Vicente Cantillo; laboraba en la finca La Lola, y siempre estaba vinculado con los campeonatos que organizaban todas las haciendas del sector.

Vicente Cantillo era un volante mixto con muy buena técnica y siempre se destacó en el equipo que representaba la finca donde era empleado.

Una mañana cualquiera en una conversación con Vicente, se tocaban temas relacionados con el deporte que lo atrapa, el fútbol.  La conversación llevó al tema que con mucho orgullo se comenta hoy en las calles de aquel bello y encantador pueblo del Magdalena, el llamado de Víctor a la selección Colombia.

Víctor junto a sus padres, Vicente Cantillo y Carmen Jiménez

En plena charla se plantearon varios interrogantes; ¿Cómo lograste convertir a Víctor en el primer jugador profesional de un pueblo que pocas veces es tenido en cuenta por cazatalentos y que recibe migajas de las administraciones públicas del estado?  ¿Cómo pudo un empleado de las bananeras, donde los sueldos son paupérrimos, suplir las necesidades de su pequeño hijo que además era el segundo de cuatro hermanos más?

La historia de superación de ‘El Flaco’ Cantillo es bastante llamativa, y merece captar la atención de los jóvenes que actualmente sueñan con alcanzar un sueño como futbolistas profesionales y una lección de vida.

Cantillo tuvo un paso fugaz por la escuela de futbol que lidera el profesor Juan Velasco en la Vereda La Josefina, en esa etapa de aprendizaje también alternaba los entrenos con los profesores Pablo Polo y ‘El Mello’ Pulido, personas que siempre han trabajado en la formación de jóvenes prospectos de Río Frío.

El primer salto lo dio hacia Barranquilla, donde fue observado con aceptación en la Escuela Talentos, ellos se encargaron de llevarlo finalmente a la Escuela Belén de San Bernardo de Medellín.

En sus inicios Víctor se perfilaba como zaguero central, y en el primer año de participación en la Liga de Antioquia, fue seleccionado en su escuela para participar en el prestigioso torneo Ponyfútbol por el que han pasado figuras estelares del balompié nacional como Juan Fernando Quintero, Giovanni Moreno y James Rodríguez, entre otros.

“En pleno diciembre del año 2005, recibí la llamada de mi hijo Víctor, diciéndome que no podía viajar al pueblo a pasar fin de año con su familia, porque había sido escogido para jugar el Ponyfútbol”.

Con la voz entrecortada y con un contraste de sentimientos, Vicente relataba aquel episodio, siempre lo fortaleció la muestra de convicción y el temple que empezaba a demostrar un niño de apenas 9 años de edad “Papá, no voy a poder viajar porque después pierdo esta oportunidad de jugar la Pony”. Solo pudieron ver a su hijo hasta el mes de marzo del siguiente año, para esa fecha recibió su primer permiso.

Cuando actuó para Atlético Nacional.

Víctor fue adquiriendo experiencia en la Liga de Antioquia, y por recomendaciones de sus profesores, se presentó en las convocatorias que anualmente organizan las inferiores de Atlético Nacional, ahí recibió su primer no.

La primera vez que Víctor fue a Río Frío luego de estar un año en su proceso de formación en Medellín, fue invitado a un partido de fútbol y mostró mucho temperamento, hablaba dentro de la cancha, mostraba liderazgo y orden, pero la estatura no le favorecía para la posición de zaguero central.

Terminaron sus días libres en el pueblo y volvió a la moderna pero exigente Medellín, para seguir construyendo su sueño.

Víctor no declinó en su aspiración de hacer parte de las inferiores del cuadro verde, al año siguiente se volvió a presentar, pero nuevamente le dijeron que no, que ya había un zaguero central consolidado en ese puesto y que además su estatura no le daba para competir con sus rivales de turno.

Su proceso seguía en la Escuela Belén, mientras Vicente y su mamá hacían lo que resultara posible para poder suplir las necesidades que demandaba la estadía de su hijo en aquella ciudad: “muchas veces me llamaba para decirme que ya no tenía pasajes para ir a entrenar, pero yo resolvía y le enviaba lo que estaba dentro de mis posibilidades”, recuerda Vicente con mucha nostalgia.

Se presentó por tercera vez a las convocatorias de Atlético Nacional y como una gota de limón en el ojo; recibió la frustración de un no. Desde esta parte de la historia empieza la admiración por este muchacho. Por fortuna Víctor tenía muy claro cuál era su objetivo principal, y siguió trabajando para alcanzar su meta proyectada.

El cuarto año consecutivo recibió una sugerencia del profesor que para ese entonces estaba al frente de su categoría en las inferiores de Atlético Nacional, Felipe Merino, “¿por qué no se presentaba como volante 5?, ahí puedes tener mejores posibilidades”. Víctor fue muy respetuoso ante aquella sugerencia y la acató, y por fin pudo lograr el tan anhelado cupo.

Sin duda era un gran paso, no es fácil permear un círculo tan restringido que por políticas internas tienen las escuelas de futbol de Atlético Nacional, ellos solo habilitan 4 cupos para “extranjeros”, es decir, jugadores que no sean de tierras antioqueñas, y para que eso sea posible se deben tener condiciones sobresalientes.

Víctor empezó a deslumbrar con su claridad e inteligencia para jugar al futbol, esto lo llevó a consolidarse en su nuevo equipo y poco a poco le fueron dando minutos en la plantilla profesional que para ese entonces lideraba Juan Carlos Osorio. “Nosotros éramos conscientes que Nacional tenía jugadores estelares en la posición de Víctor y empezamos a ver con buenos ojos la opción de que mi hijo fuera cedido a las filiales del equipo en la categoría de la B, para que no dejara de tener ritmo de competencia”, afirma su padre.

En efecto lo dejaron salir en calidad de préstamo junto a varios de sus compañeros, al Club Leones de Turbo (Antioquia). El trabajo de Víctor siempre fue de ‘bajo perfil’ pero con altas calificaciones en cada compromiso disputado.

Nuevamente las adversidades no dejaban de acosar al volante riofriense, en uno de los acuerdos deportivos fue prestado por Nacional al Dépor de Aguablanca, equipo que representaba a uno de los municipios más peligrosos en el Valle del Cauca.

El cuadro mental a partir de la situación de orden público que se conoce, lo lleva a pensar, que allá no podía tener una vida social tranquila; efectivamente era una rutina diaria, del entreno al sitio de concentración y viceversa, pare de contar. Ante esta realidad Víctor también dio catedra de tenacidad y aguante, cualquier muchacho hubiera ‘tirado la toalla’ y se marcharía a su pueblo, pero él nunca contempló esa posibilidad y se enfrentó a su realidad momentánea.

Las cosas parecían tomar un rumbo diferente cuando apareció la opción de ir a Alianza Petrolera, pero una vez se presentó, el profesor Oscar Upegui le manifestó que ya tenía 3 jugadores en su posición y que no estaba en sus planes.

Cantillo agradeció la sinceridad de Upegui y no se quedó en la frustración, ni buscó intermediarios, él mismo llamó al profesor de Leones, Juan Calos Álvarez y ofreció sus servicios nuevamente para ese club antioqueño, al final lo que necesitaba era estar compitiendo y tener la chance de ser observado por algún club de la Primera Categoría. El profesor lo recibió y poco a poco fue tomándose confianza, a tal punto que resultó siendo la figura de su equipo en el que además estuvo a punto de alcanzar la categoría de ascenso.

No hay éxito sin una dosis de sufrimiento, y con Víctor no fue la excepción, Mohamed Alí decía: “Odié cada minuto de mis entrenamientos. Pero me dije: No abandones, entrenar ahora y sé un campeón por el resto de tu vida”.

La vida empezaba a cambiar para el virtuoso volante, cuando al inicio de la temporada del 2017 fue cedido por Nacional en calidad de préstamo al Deportivo Pasto, Cantillo había logrado alcanzar un peldaño más, en su corta carrera deportiva; jugar en la máxima categoría del futbol profesional colombiano.

En el equipo pastuso dejó ver todo su potencial, llamando la atención de varios equipos importantes en el rentado nacional, pero lo mejor apenas se asomaba en el horizonte de un jugador fino y elegante para el futbol. Los equipos más importantes activaron su radar y empezaron los rumores de posibles fichajes, Medellín se insinuó por interés de Juan José Peláez quien siempre lo definió como uno de los mejores volantes modernos en Colombia, Nacional le hizo un tenue coqueteo, pero el que finalmente le ganó la pulseada a todos los interesados fue el Atlético Junior; la institución barranquillera muy hábilmente le ofreció 800.000 dólares por el 70 % de su pase al Deportivo Pasto, equipo que solo debía hacer uso de la opción de compra que por reglamento Fifa tenía, conforme a lo acordado inicialmente con Atlético Nacional, equipo que se reservó el 30 % restante.

“Fue una alegría muy grande, Víctor llegaba al club del cual soy hincha y en el que militó el jugador que inspiro el nombre de mi hijo; Víctor Danilo Pacheco”, señala Vicente.

Al equipo barranquillero llegó sin tanta parafernalia, prácticamente sin prensa que lo respaldara, para muchos fue motivo de risas por su apariencia física, decían que había llegado muy flaco, lo que no sabían era la cantidad de motes de guineo verde que el orgullo zonero había consumido en su niñez, y ya todos conocemos la potencia que da en el organismo el consumo de esta prodigiosa fruta. Ahora nadie puede objetar las condiciones excelsas de un jugador diferente, él mismo fue abriendo su propio espacio en su nuevo club, con un extraordinario desempeño dentro y fuera de las canchas, Cantillo es todo un profesional, nunca llega tarde a un entreno.

Esto llamó la atención del cuerpo técnico de la selección absoluta, y hoy Víctor hace parte del grupo de jugadores que tienen doble jornada de partidos amistosos de cara al próximo mundial, un hecho que tiene enloquecido a todo un pueblo y no es para menos, Víctor Cantillo no solo se ha convertido en el único y primer jugador profesional de Río Frío.

Al final de la conversación con Vicente, y después de escuchar con atención todo el proceso y todas las vicisitudes que tuvo que padecer Víctor para cristalizar su sueño, inevitablemente se recuerda la frase célebre de Confucio, si, aquel pensador chino que alguna vez nos dejó este consejo: “Cría a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío”. Hay una connotación especial en esta frase y si logramos trasladarla a nuestra realidad nos puede servir de emulo para formar hijos triunfadores.

Compartir con...

También te puede interesar

Deja un comentario

El primer diario digital de deportes de Santa Marta y el Magdalena