Espa├▒a fuera del Mundial, ┬┐buscar un nuevo rumbo?
2 julio, 2018
Suecia-Suiza, un duelo inusual en los octavos de final de Rusia-2018
2 julio, 2018

Las hinchas argelinas se quedan a las puertas de los estadios

Las mujeres “no tienen nada que hacer” en un estadio de f├║tbol, afirma un joven aficionado argelino, resumiendo la opini├│n m├ís extendida en las gradas. Ninguna ley proh├şbe el acceso de las mujeres a los estadios en Argelia, pero el f├║tbol es un territorio masculino en el pa├şs.
Hasta los a├▒os 1980, muchas de ellas compart├şan las gradas con los hombres. Eran “los buenos tiempos”, recuerda Djahida, una esteticista sexagenaria.
Los nacimientos de sus dos hijos alejaron de los estadios a esta aficionada al f├║tbol. Luego llegaron los a├▒os de guerra civil, entre 1992 y 2002, en los que se evitaba cualquier lugar p├║blico.
Y ahora es impensable para ella volver a animar a su equipo, ya que teme ser insultada o incluso agredida en las tribunas llenas de hombres, en su mayor├şa j├│venes, que dicen abiertamente que las mujeres no son bienvenidas.
“Si las mujeres quieren ver un partido de f├║tbol, que vayan a ver jugar a las futbolistas y que nos dejen entre nosotros”, dice Sid Al├ş, un desempleado de 22 a├▒os, provocando la risa de sus amigos reunidos ante el campo de su club favorito, el USMA de Argel.
“Necesitamos desahogarnos entre chicos”, prosigue el joven, que luce una cresta decolorada, dando a entender que la presencia de mujeres incomoda a los hombres, especialmente cuando intercambian insultos de car├ícter sexual entre ellos.
– V├ílvula de escape –
Kamel, otro desempleado de 20 a├▒os, opina lo mismo que Sid Al├ş: las mujeres no deber├şan ir a los estadios.

“┬┐Por qu├ę nos quieren invadir si ya tienen sus telenovelas?”, dice el joven, que viste un ch├índal rojo y negro, los colores del USMA. “Est├ín en todas partes, por lo menos el estadio es nuestro”.

Las mujeres, que quedaron confinadas en el espacio privado durante los a├▒os de ascenso del islamismo y de la guerra civil, empezaron luego a reconquistar parcialmente el espacio p├║blico. En la ciudad, las mujeres y las adolescentes regresaron a las calles, abandonadas durante “los a├▒os negros”, y tambi├ęn frecuentaron lugares anta├▒o exclusivamente masculinos, como los caf├ęs y los restaurantes.
Para algunos hombres, el estadio de f├║tbol es, por tanto, el ├║ltimo basti├│n de la virilidad, y se ha convertido en una v├ílvula de escape para el malestar de los j├│venes argelinos, a menudo desempleados y sin perspectivas de futuro, explica a la AFP la soci├│loga Yamina Rahou, del Centro de Investigaci├│n en Antropolog├şa Social y Cultural de Or├ín (CRASC).
Para ellos, las gradas son el ├║nico lugar donde pueden expresar su ira y sus frustraciones sin freno, en una sociedad con m├║ltiples tab├║es, donde hay pocas actividades de ocio para quienes no tienen dinero.
– “Un m├şnimo de dignidad” –
Aunque no son bienvenidas en los estadios, muchas argelinas sienten pasi├│n por el f├║tbol, como se puede comprobar al verlas celebrar las victorias de la selecci├│n nacional por las calles de Argel.
Las mujeres asisten sin problemas a los partidos de otros deportes como el balonmano o el baloncesto, pero ir a un partido de f├║tbol “es un suicidio” para ellas, considera Samia Brahimi, una estudiante de 25 a├▒os aficionada al balompi├ę.
En las gradas, los hinchas argelinos se lanzan a menudo diversos proyectiles, y las afueras de los estadios son con frecuencia escenario de enfrentamientos entre aficionados o con las fuerzas de seguridad.
Las tribunas son además lugares poco acogedores, con asientos de cemento incómodos y sucios, baños mugrientos y carecen de retretes reservados para las mujeres.
“No pedimos estar como en las gradas de Roland-Garros, pero [se necesita] un m├şnimo de dignidad”, dice Djahida.

Dounia Hadjeb, presidenta de la Asociaci├│n de Promoci├│n del Deporte Femenino, denuncia la ausencia de voluntad de cambiar la situaci├│n actual. En los palcos de los estadios, los responsables pol├şticos y los dirigentes del f├║tbol argelino no acuden nunca con sus esposas ni con sus hijas, recuerda.

Su presencia en las tribunas, as├ş como la de las mujeres de los jugadores podr├şa ser una imagen de fuerte valor simb├│lico y ser un detonante para el cambio, asegura Yamina Rahou.
Samia Brahimi quiere, por su parte, que las mujeres se organicen. Si somos un centenar, “nos molestar├ín menos” en el estadio, opina.
Entretanto, sigue los partidos por la tele, al igual que Lamia y su marido Lyes, unos cuadragenarios muy aficionados al f├║tbol que siempre viven su pasi├│n en familia.
Como Lyes, muchos argelinos dejan de acudir al estadio porque no pueden ir con sus mujeres ni sus hijos. “No se puede ir en familia al estadio”, asegura Lamia. “┬┐C├│mo puedo explicarle a mi hijo que hombres (…) insultan a su madre con palabras muy vulgares?”.
Compartir con...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *